domingo, 1 de febrero de 2015

De males politicos



Colombia ha pasado por momentos difíciles durante muchas décadas provocados en su parte por la Política. El bipartidismo engendro en la mayoría de colombianos sentimientos de rechazo y violencia, la muerte de conservadores y liberales generaron episodios vergonzosos que terminaron por tocar poblaciones como Ocaña, El Carmen, (a robar al Carmen)  y otras más.
En Ocaña algunas puertas del barrio El Carretero aun muestran huellas de machetazos  y plomo entre contradictores en la época en que era un peligro llevar el “trapo rojo” o contar a qué partido se pertenecía.

La historia nos cuenta que los partidos  liberal y conservador en Colombia se nutrieron del  mito de su origen: derivando éste de los héroes como si la conciencia de mediocridad, de vacilación y de falta de perspectivas de los conductores presentes, tuviera que ser legitimada originariamente por Bolívar y Santander. El mito sirve así para justificar una práctica que se valida  a posteriori, en forma deductiva, con postulados, reales, o supuestos, emanados de los fundadores de la "nacionalidad", de la patria y por lo tanto válidos porque proceden de éstos y se confunden con aquélla, por supuesto fuera de todo contexto.

Pero también es preciso  separar, tanto en los partidos políticos como en los hombres, la práctica real de la representación que de ésta ellos se hacen. En la práctica, en Colombia esto no ha sido así, pues con el mismo nombre y con la misma búsqueda de legitimación ideológica, el partido liberal y el partido conservador han modificado su doctrina de acuerdo con las circunstancias coyunturales, nacionales o internacionales, según las tácticas de gobierno u oposición, o al impulso fugaz del movimiento electoral. En el liberalismo, pero bien, hagamos memoria! por ejemplo, poco tienen que ver las ideas programáticas presentadas por Ezequiel Rojas en 1848 con las agitadas, en el tercer decenio de este siglo, por Alejandro López, o diez años después por Jorge Eliécer Gaitán. De la misma manera, bien poca es la cercanía entre el pensamiento conservador de Mariano Ospina Rodríguez en 1849 y la prédica fascista del grupo de los Leopardos hacia 1936, o de los principios corporativos que Laureano Gómez quería implantar en el proyecto de Constitución Nacional, en el año de 1953.

Para colmo de males, después de la violencia bipartidista apareció producto de esta, la guerrilla liberal, casi al mismo tiempo el socialismo, sindicalismo, “Los pájaros” “los chulavitas” “ Chusmas” hasta que se “repartieron” el poder en el llamado “Frente Nacional” mientras la pobreza hacia lo suyo en el país, caldo de cultivo para la guerrilla que encontró en los más humildes la razón para emprender su lucha.

En la década del 80, se recrudecería  la violencia en la ciudad en manos del EPL que realizo su accionar delincuencial y dejo como resultado el desplazamiento de comerciantes y sus familias a ciudades como Bucaramanga y Bogotá y en momentos en que el Estado a través de su policía llevaba sus prácticas de “limpieza”.
La historia no miente y quien no la conoce esta llamado a repetirla, los  90 también presentaron su “lunar” la llegada del “paramilitarismo” o autodefensa acrecentó el caos y puso en jaque la institucionalidad creados para contrarrestar  el embate del ELN y EPL, (en ese entonces no se hablaba de las Farc) luego tomo protagonismos con alias “Ruben Zamora” hoy sentado en la Habana en búsqueda de llevar al país a un acuerdo y posterior Paz que podría ser refrendado en las urnas, pero que no me extrañaría que en un país “guerrerista” se votara por un no.

El “Uribismo” sectorizado en el Centro Democrático ha tenido la mima responsabilidad en la debacle del país, llevar a la gente hasta los odios no tiene carta de presentación, sobre todo cuando se ha tenido un gobierno de 8 años caracterizados por agresión a lo social, enriquecimiento de los mismos, detrimento del campo, ejecuciones extrajudiciales. Peor aún es que en una ciudad como esta protagonista de “falsos positivos” se logre una abultada votación, pasando de la solidaridad y rechazo a la violencia al consentimiento con el cuento de que “ ya podemos ir a la finca” (Ocaña ciudad de ganaderos) o ya podemos viajar, “al Rodadero”.

Criticar por otro lado la propuesta de “Policia Rural” de la que se armo un escándalo mediático en Twitter liderado por simpatizantes del Uribismo, significa el desconocimiento de Paz  a nivel internacional, prefiero que primero lea sobre gendarmería en los procesos de pos conflicto. Pregunto, ¿Quién es más delincuente  El policía que acepta sobornos y es corrupto o un desmovilizado que ingresa a un organismo del estado? Ahora bien en el proceso de desmovilización de los paramilitares no se tuvo en cuenta el futuro de sus miembros, algunos de ellos de nuevo en la práctica delincuencial arropados en la palabra “Bacrim”.
Con tantos odios y de los males políticos, hoy tenemos que soportar la corrupción, combustible de muchas cosas por lo que concluyo que es mejor mantener una razón critica antes que caer en manos de la promotora del desastre.
La Política solo debe encargarse de la solución de los problemas sociales, centrar sus esfuerzos en la búsqueda de la igualdad rompiendo la iniquidad, esta más peligrosa que las demás, porque mientras exista pobreza existirá  la oportunidad para manipular.
Aplaudo la idea del Frente amplio por la Paz para llamar al EPL al proceso de diálogos, de igual forma acelerar el que se ha iniciado aunque poco se conoce, con el ELN.
La Paz no tiene reversa, los politiqueros si.

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